martes, mayo 02, 2006

"TRABAJO DULCE TRABAJO"

Mi trabajo se podría considerar como uno de los deportes extremos más peligrosos. Tratar de vender electrodomésticos dentro de un supermercado se a convertido en una odisea diaria con ribetes de novela policial o una de aquellas historias que la televisión recrea para que las viejujas en las casas opinen acerca de lo terrible que es el mundo. Señores ¡solo quiero vender los productos que ustedes compraron a mi empresa!… sé que no pertenezco a vuestra compañía y que gano más plata que el jefe del área, pero estos no son motivos suficientes para que me hagan tan hostil mi derecho a ganarme los porotos.
Sería demasiado exagerado decir que es el peor clima laboral de Chile, pero debe estar en los top ten, peleando en cada pasada el derecho a ser el número uno. Esto no a sido posible, porque también existe gente que entiende que el lugar de trabajo no es el segundo hogar sino que el primero, ya que si contamos las horas de trayecto por lo general nos ocupa más de 13 horas diarias. Sin contar el tiempo que ocupamos hablando de él en reuniones sociales o escribiendo en la web.
La comparación que hice del mi trabajo con el área policial no es gratuita, ya que no a sido solo una la ocasión en que con mis colegas hemos estado enjuiciados por robos y acciones reñidas con las buenas costumbres (mandaron a uno preso), cuando son ellos mismos los que cometen todo tipo de ilícitos que son tapados con falsas acusaciones al personal externo. Lamentablemente las leyes laborales no cubren el área moral que día a día es basureada por estos tipos que son más peligrosos que guardia con poder de decisión.

Por motivos obvios no daré el nombre de esta empresa, pero entregaré algunas pistas:
*Las promociones que publicitan por lo general no están activadas.


*Nadie se hace responsable de nada.


*El precio que pasa por la caja casi nunca coincide con el que usted vio al elegir el producto.


*Tenemos uno cerca y se vienen más.


Si ya adivinó no deje de comprar sus electrodomésticos aquí, porque de todos modos no hay cosa más grata que tener trabajo.

EN CASA DE HERRERO... PERSONAL STEREO

Todos los días doy cátedra acerca de pantallas de plasma y LCD, pasando por procesadores inteligentes, medios de reproducción de archivos digitales, cámaras y por sobre todo productos de audio menor que pesan menos de cien gramos y basta sólo con el pulgar para que funcionen todos sus componentes. Sin embargo, diariamente me acompaña el primer medio de audio portátil, el mismo que aparece seguido en documentales del History Channel como uno de los inventos más revolucionarios de fines de los 70’. Me refiero al personal stereo cuyo tamaño y peso ha disminuido con el tiempo, incluso ahora utiliza una sola pila, pero para el mercado es parte del pasado, reliquia de los recreos del liceo y fiel compañero de maratónicos piques en micro.

Cada vez está más obsoleto debido a que se hace acompañar de otra vieja amiga de los amantes de la música “la cassetera”, que por estos días también tiene olor a gladiolo. A pesar de esto, no tengo fecha para abandonarlo y justifico esta idea debido a que solo escucho radio y no necesito un mp3 (cosa cuestionable), pero aquí está, al lado del computador "como mirando celoso al culpable de su caída, como suplicando respeto al cajón que lo cobije".