
Caminaba lentamente por el Parque Forestal con la boca semiabierta, contemplando árboles y una que otra chuchería que venden a módicos precios en los bordes del camino, sobre todo los domingos.
En un instante, no sé porqué, me quedé mirando a una pareja que medio se amaba y medio peleaba... esa duda me dejó pegado a la imagen, de algún morboso modo yo tenía que saber lo que pasaba. Mientras estaba en plena deducción del problema un tipo tocó mi espalda, portaba una vieja pala de jardín. Él me preguntó qué miraba, yo no le dije nada ¡qué le importa! pensaba... ¡hola me presento! –dijo- Soy San Valentín, pero dime Valentín.
Me pareció cómico el comentario y la presentación, yo me reí y dije entre dientes ¡¡¡ahhhh yaaa!!! Yo le iba a decir que era Clos... de Pirque, pero además de fome no venía a lugar. Sé que no me crees -me dijo- pero yo sé toda tu vida, sobre todo los temas amorosos, te suena la Clau... y qué más, le pregunté. El siguió soltando información que yo ya había olvidado... a esa hora él era San Valentín o algún tipo que me andaba siguiendo desde que nací. Por salud mental seguí el juego, por si la duda me entregaba buenos dividendos.
Le pregunté que hacía esa pareja ¿pelean o se aman? Mira... ellos son la Thiare y el Lucho, él trabaja toda la semana y busca que el día domingo ella lo atienda. Como ella no está realmente enamorada, lo pesca poco y nada... él se siente frustrado y no puede hacer nada, su autoestima le impide hacerse respetar . Yo los tengo prácticamente olvidados, ya no les envío flechas. Para que sepas mi porcentaje de efectividad es mínima, por lo general me equivoco. Cómo tú ya debes saber el amor es una enfermedad muy especial que presenta síntomas cuando nos llega y cuando se va. Cuando llega nos da ánimo y la gente parece tonta es como si volaran... flotando sólo por una ilusión. Pero cuando se va se acuerdan de mí y se preguntan porqué les envíe a la persona equivocada. Ellos no se dan el tiempo de recordar los buenos momentos, las lágrimas no los dejan pensar ni recordar que alguna vez levitaron... de algún modo los comprendo, sobre todo cuando están por los suelos.
En un instante, no sé porqué, me quedé mirando a una pareja que medio se amaba y medio peleaba... esa duda me dejó pegado a la imagen, de algún morboso modo yo tenía que saber lo que pasaba. Mientras estaba en plena deducción del problema un tipo tocó mi espalda, portaba una vieja pala de jardín. Él me preguntó qué miraba, yo no le dije nada ¡qué le importa! pensaba... ¡hola me presento! –dijo- Soy San Valentín, pero dime Valentín.
Me pareció cómico el comentario y la presentación, yo me reí y dije entre dientes ¡¡¡ahhhh yaaa!!! Yo le iba a decir que era Clos... de Pirque, pero además de fome no venía a lugar. Sé que no me crees -me dijo- pero yo sé toda tu vida, sobre todo los temas amorosos, te suena la Clau... y qué más, le pregunté. El siguió soltando información que yo ya había olvidado... a esa hora él era San Valentín o algún tipo que me andaba siguiendo desde que nací. Por salud mental seguí el juego, por si la duda me entregaba buenos dividendos.
Le pregunté que hacía esa pareja ¿pelean o se aman? Mira... ellos son la Thiare y el Lucho, él trabaja toda la semana y busca que el día domingo ella lo atienda. Como ella no está realmente enamorada, lo pesca poco y nada... él se siente frustrado y no puede hacer nada, su autoestima le impide hacerse respetar . Yo los tengo prácticamente olvidados, ya no les envío flechas. Para que sepas mi porcentaje de efectividad es mínima, por lo general me equivoco. Cómo tú ya debes saber el amor es una enfermedad muy especial que presenta síntomas cuando nos llega y cuando se va. Cuando llega nos da ánimo y la gente parece tonta es como si volaran... flotando sólo por una ilusión. Pero cuando se va se acuerdan de mí y se preguntan porqué les envíe a la persona equivocada. Ellos no se dan el tiempo de recordar los buenos momentos, las lágrimas no los dejan pensar ni recordar que alguna vez levitaron... de algún modo los comprendo, sobre todo cuando están por los suelos.
Esa me pareció una respuesta lúcida, pero si San Valentín existe, también tendría que ser verdad lo del Viejito Pascuero. Era tan lejano a la realidad ese momento que, como ya lo había escuchado, me decidí a partir. Bueno Valentín, me despido fue un gusto conversar con usted, y no se le olvide pasar por mi puerta (reí). ¡Oscar no te vayas! -gritó- yo ya me había despedido... él me seguía llamando ¿te puedo decir porqué ando por estos lados? Preguntó, alzando aún más la voz. Lo miré de reojo y escuché... no es una casualidad que estemos conversando en estos momentos... te andaba buscando. Hace un tiempo me ensañé contigo, me dio rabia que la flecha que con tanto cariño pulí para ti la hubieras despreciado de la forma en que lo hiciste... he pensado bien las cosas y ya es tiempo para que reacciones, necesito que vuelvas al estado de enfermedad clásica. ¿Para qué tanto odio y tanta basura? Esta pala me está ayudando a encontrar tu corazón. Un día salí a beber con San Sebastián y me dio por enterrar en algún lugar de éste parque tu corazón. Llevo como mil quinientos hoyos y no encuentro nada. ¿Me ayudas a buscar? En ese instante me tiritó el mentón, di un suspiro y seguí mi camino... no andaba con ganas de combatir en causas perdidas.

