martes, septiembre 25, 2007

DEL PORQUÉ ESTAR SOLO


Creo que a pesar de que durante éste último tiempo he dado oportunidades para que me acompañen, siento que el estar acompañado sólo me lleva a la soledad... a esas ganas indescriptibles de no depender de nadie, de no esperar un te quiero, ni un gesto de amor.

Me he acostumbrado a estar solo, a pesar de haber tenido una luz de tres años en mi vida, que de a poco se apagó, no por un fuerte viento o por una torrencial lluvia, si no que yo mismo me encargué de apagarla frontando mis humedos dedos sobre ella.

Esta vez siento que no hay para que volver a encenderla, no me han faltado besos ni abrazos, sobre todo de esos que a las cinco de la mañana se van para siempre. Esos que son un alimento para el ego y para el cuerpo en una cita posterior.

El otro día Luz María me preguntó como estaba mi espíritu, ahora le puedo responder... Más tranquilo que nunca, porque he reafirmado la necesidad de ser verdadero y responsable con mis dichos. Es cierto que pensé en cambiar y mirar las cosas desde otro punto de vista, pero no, prefiero que su muerte me dé más vida, de esa que quiero vivir con fútbol, música y un beso de vez en cuando.