martes, noviembre 20, 2007

"PATAS NEGRAS"... CORAZÓN ARDIENTE


Un par de veces en mi vida me ha tocado el destructivo rol de “patas negras”, o amante para que se entienda mejor. Pero aunque siempre he tenido claro que las personas que me han dado la mano estando con otros oficialmente comprometidos, no caminan conmigo con la conciencia muy limpia, y sus pasos van detrás de la sombra del remordimiento siempre latente de ponerse en el lugar del "venado", como si él realmente les importara. Por mi parte yo como soy para estas cosas del amor un poco o más bien bastante estúpido, acuno en mí, siempre una ligera esperanza de gritar mi lujurioso amor a los cuatro vientos.

El amor hace que uno se olvide de los dimes y diretes del resto, de eso de la mala reputación y del porqué ella, si hay tanta minita suelta sin un macho que le haga cosquillas... yo no les puedo responder a esa interrogante y debe ser por lo que escribí hace tiempo, eso de “me gusta tomarles la mano, pero me aburro ligerito”. Claro, me aburro de las que me quieren y me entregan su tiempo y preocupación... me gusta más que me traten mal y que todo sea en el lugar y tiempo que ellas designen. Quizás en mi otra vida fui un perro domesticado que corría donde su amo después de la fleta que me ganaba por ladrar toda la noche, aunque fuera el más fiel de sus animales.


Talvez me ha gustado el rol de amante porque los besos cuenteados penetran más que una lengua en las amígdalas, y se disfruta más el leve roce de los labios que un beso que se pierde entre tantos otros. Creo que para mí así funcionan las cosas... mientras más difícil mejor, mientras menos segundos con ellas más aire respiro, mientras más las odio más la quiero, más le doy... más sangre pierdo, de esa sangre roja furiosa, que sólo tienen los amantes que se besan de cuando en vez... camuflados en un vagón del metro.